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Escaras y Lesiones (úlceras) por presión: Guía completa para el cuidado de pacientes con movilidad reducida

En el ámbito del cuidado del adulto mayor, pocos desafíos son tan silenciosos y, a la vez, tan devastadores como las Lesiones por presión (LPP), comúnmente conocidas como escaras o úlceras por presión. Para un paciente con movilidad reducida, la piel deja de ser solo una barrera protectora para convertirse en una zona de alta vulnerabilidad. Lo que comienza como un simple enrojecimiento puede evolucionar, en cuestión de días, hacia una herida profunda que compromete no solo la salud física, sino también la estabilidad emocional del paciente y su entorno familiar.


En el Perú, el envejecimiento poblacional es una realidad palpable. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la población de adultos mayores crece a un ritmo constante, y con ello, la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas que limitan la movilidad. Se estima que entre el 15% y el 25% de los pacientes que permanecen en cama de forma prolongada en domicilios o centros asistenciales desarrollan algún grado de lesiones por presión.


Esta guía ha sido diseñada para brindar a los familiares y cuidadores las herramientas necesarias para transformar el cuidado pasivo en una estrategia de prevención activa. Entender que las escaras son, en un 95% de los casos, evitables, es el primer paso para garantizar una vejez digna y libre de complicaciones evitables.


Ubicaciones de Úlceras por presión

¿Qué son exactamente las escaras y lesiones por presión?

Una lesión por presión es una lesión localizada en la piel y/o el tejido subyacente, por lo general sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión prolongada o de la presión combinada con la fricción.


Cuando una persona permanece en la misma posición durante mucho tiempo, el peso de su cuerpo comprime los vasos sanguíneos que alimentan la piel. Al interrumpirse el flujo de oxígeno y nutrientes (isquemia), las células comienzan a morir, generando necrosis tisular.


El impacto en cifras

A nivel global, el tratamiento de las LPP representa una carga económica significativa para los sistemas de salud y las familias. Estudios indican que el costo de tratar una LPP en etapa avanzada puede ser hasta 10 veces más alto que el costo de los insumos preventivos. En pacientes geriátricos, la aparición de escaras incrementa el riesgo de mortalidad en un 400% debido a complicaciones secundarias como la sepsis o la osteomielitis (infección del hueso).


Clasificación de las Escaras: Identificando la gravedad

Para cuidar correctamente a un paciente en casa, el cuidador debe saber distinguir las cuatro etapas de las lesiones por presión, según el Sistema de Clasificación de la NPUAP (National Pressure Ulcer Advisory Panel):

  • Estadio I: Eritema no blanqueable. La piel está intacta pero presenta un enrojecimiento que no desaparece al presionar (no se vuelve blanca). En personas de piel oscura, puede manifestarse como tonos azulados o violáceos. Es la señal de alerta máxima.

  • Estadio II: Úlcera de espesor parcial. Hay una pérdida de la epidermis o dermis. Se observa como una abrasión, una ampolla o un cráter superficial. La zona suele ser dolorosa y sensible.

  • Estadio III: Pérdida total del grosor de la piel. La lesión se extiende al tejido subcutáneo. Se observa un cráter profundo. Puede haber presencia de tejido necrótico (amarillento) pero aún no se ven músculos o huesos.

  • Estadio IV: Pérdida total del espesor de los tejidos. La destrucción es masiva. Hay exposición de músculos, tendones o incluso hueso. El riesgo de infección sistémica es crítico en esta fase.


Clasificación de las Escaras

Factores de Riesgo: ¿Por qué ocurren?

No todos los adultos mayores tienen el mismo riesgo. Identificar los factores predisponentes permite personalizar el plan de cuidados:


  1. Inmovilidad: Es el factor principal. Pacientes con secuelas de ACV (derrame cerebral), fractura de cadera o demencias avanzadas pierden la capacidad de realizar "movimientos espontáneos de alivio".

  2. Humedad excesiva: La incontinencia urinaria o fecal debilita la piel (maceración), haciéndola más susceptible a romperse con el roce de las sábanas.

  3. Malnutrición y Deshidratación: Una dieta baja en proteínas impide que la piel se regenere. La deshidratación hace que la piel pierda elasticidad.

  4. Edad avanzada: Con los años, la piel se vuelve más fina, pierde grasa subcutánea y el flujo sanguíneo es menor.

  5. Patologías de base: La diabetes mellitus reduce la sensibilidad (el paciente no siente el dolor de la presión) y empeora la cicatrización.


Protocolo de Prevención de 5 Pilares

La prevención es el núcleo del cuidado en pacientes con movilidad reducida. En Meddi, promovemos un enfoque integral basado en los siguientes ejes:


  1. Cambios Posturales (La Regla de Oro)

El alivio de la presión es innegociable. Se debe establecer un cronograma de rotación cada 2 a 3 horas durante el día y, si es posible, cada 4 horas durante la noche.

  • Posición supina (boca arriba): Colocar almohadas bajo las pantorrillas para que los talones queden "flotando".

  • Decúbito lateral (de lado): No inclinar al paciente a 90 grados exactos, sino a unos 30 grados para evitar la presión directa sobre el trocánter (cadera). Usar una almohada entre las rodillas.

  • Sentado: Si el paciente puede estar en silla, los cambios de peso deben hacerse cada 15 a 30 minutos.


  1. Cuidado de la Piel

Se sugieren los siguientes tipos de cuidado:

  • Limpieza diaria: Usar agua tibia y jabones neutros (glicerina). Evitar frotar con fuerza.

  • Hidratación: Aplicar cremas hidratantes con alto contenido de ácidos grasos hiperoxigenados. Nunca masajear prominencias óseas que estén rojas, ya que esto puede romper los capilares internos y acelerar la úlcera.

  • Protección contra la humedad: Usar cremas de barrera (con óxido de zinc) en zonas de pañal.


  1. Superficies de Apoyo Tecnológicas

El uso de colchones antiescaras (de presión alterna) es fundamental. Estos dispositivos inflan y desinflan celdas de aire de manera automática, simulando el movimiento que el paciente no puede realizar por sí mismo. También existen cojines de gel o aire para quienes pasan tiempo en silla de ruedas.


colchones antiescaras


  1. Nutrición Clínica

La piel se repara de adentro hacia afuera. Un paciente en riesgo de escaras requiere:

  • Proteínas: Fundamentales para el colágeno y la masa muscular (huevo, pollo, pescado o suplementos).

  • Vitamina C y Zinc: Claves para la síntesis de tejido.

  • Agua: Mantener una ingesta adecuada, siempre bajo indicación médica, para prevenir la deshidratación y también la sobrehidratación.


  1. Manejo de la Fricción y el Cizallamiento

Al movilizar al paciente en la cama, no se debe "arrastrar". El arrastre crea una fuerza de fricción que separa las capas de la piel. Es preferible usar una solera (sábana doblada) para levantar y posicionar entre dos personas.


Manejo de la Fricción y el Cizallamiento en escaras

¿Cuándo llamar a un profesional de salud?

Muchos familiares intentan curar las escaras con remedios caseros, lo cual es peligroso. Se debe buscar asistencia médica profesional si:

  • La zona roja no desaparece tras retirar la presión por 30 minutos.

  • Hay presencia de ampollas o piel levantada.

  • Existe mal olor, secreción amarillenta o verdosa (pus).

  • El paciente presenta fiebre o aumento de la confusión mental (signos de infección).

  • El área alrededor de la herida está caliente y muy inflamada.


El tratamiento de una úlcera estadio III o IV requiere desbridamiento (retiro de tejido muerto) y apósitos especializados (hidrocoloides, alginatos o espumas) que solo un personal de enfermería capacitado debe manejar para evitar la contaminación.


El impacto psicológico en el cuidador

Cuidar a un paciente con movilidad reducida es una labor física y emocionalmente agotadora. El miedo a que el ser querido "se llague" genera una ansiedad constante. Es vital que el cuidador principal tenga periodos de descanso y reciba capacitación técnica para ganar seguridad en sus maniobras. La salud del cuidador es el soporte de la salud del paciente.


Impacto en el paciente con escaras

Las Escaras y lesiones por presión no deben aceptarse como una consecuencia inevitable de la vejez o de la enfermedad. Son, en gran medida, un indicador de la calidad de los cuidados. La implementación de un protocolo riguroso de cambios posturales, una nutrición adecuada y el uso de tecnología preventiva pueden cambiar radicalmente el pronóstico de un adulto mayor con movilidad limitada.


En Meddi, comprendemos la complejidad que implica el manejo de estos pacientes en casa. Sabemos que, a pesar de todo el amor y esfuerzo de la familia, a veces se necesita una mano experta. Nuestro equipo de enfermería a domicilio y especialistas en geriatría está preparado para realizar evaluaciones de riesgo, curaciones de heridas con tecnología avanzada y capacitación personalizada para la familia.


Contar con el respaldo de profesionales no solo acelera la recuperación del paciente, sino que devuelve la tranquilidad al hogar, permitiendo que la familia se enfoque en lo más importante: brindar afecto y compañía en esta etapa de la vida. Si tu ser querido presenta riesgos o ya tiene lesiones iniciales, en Meddi estamos listos para acompañarte con soluciones de salud integrales y humanas.


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